CRIMEN Y CASTIGO

Estas dos últimas semanas nuestra solidaridad ha asistido a una gran maratón, y esta vez no a la ya típica y tópica maratón navideña por mil y una causas perdidas, sino por un gran golpe recibido, quizás, o mejor dicho seguro, el atentado más fuerte en la historia del hombre. No solo ha sido un duro golpe por el número de muertos y heridos causados, sino por quien lo ha recibido. Un atentado de tal magnitud, con tales objetivos y por desgracia conseguidos, nunca había sido sufrido por ningún pueblo y mucho menos por los todopoderosos EE.UU.

Si bien es cierto que el mundo se ha volcado en apoyo y ayuda hacia ellos, como solo cabría que fuera, también es cierto que esto nos ha hecho reflexionar a no pocos sobre nuestra propia hipocresía . ¿Tienen que morir 5.000 personas de manera violenta para que sepamos que toda la filosofía radical puede envenenar la estabilidad mundial? Esta radicalidad, no es culpa de los gobernantes, dejemos demagogias aparte y seamos claros, comienza en el núcleo familiar, llegando desde la base de la pirámide hasta nuestros dirigentes políticos que nosotros mismos elegimos. ¿Quiere decir esto que nos equivocamos? ¿Quiere decir que no solo no sabemos elegir a nuestros gobernantes, sino que creamos a nuestros propios monstruos?... Seguramente sí.

Y lo peor no es solo eso, sino que los más poderosos, después de 2000 años de guerras, matanzas, exterminios, atentados, odios y demás atrocidades, es ahora cuando perciben que existen los atentados (cuando es en su nación), que hay odio, que hay guerras y que el equilibrio mundial es necesario. Por lo visto, hasta ahora no han habido atentados en Irlanda, España, Alemania, México, Sudáfrica,... no han habido guerras en el este de Europa, África, Asia... y por tanto la sensibilidad de la gente hasta ahora no se había sentido agredida ni había sido necesario el omitir de las emisoras de radio todas las canciones que hablen o mencionen la violencia. Lástima que quienes las prohiben y se sienten sensibles a estos temas hayan tenido que ser las víctimas de algo tan horrible; lástima que ellos sean los números uno en películas violentas, en licencias de armas, en manipulación mundial... lástima que hayan sido no hace tanto tiempo los grandes agresores y no los agredidos.

Por otra parte, a todos se nos rompió el corazón al ver como familias quedaban rotas, como hubo incluso mensajes de despedida desde los aviones. Es monstruoso pensar que hay gente que no le importa perder su vida si sabe que va a hacer mal; que dedica todo su tiempo al autoadiestramiento para conseguir este objetivo, y por ello y contra ello todos nos unimos, para servir de apoyo y consuelo a los agredidos... Pero, ¿y cuándo los agredidos sean Pakistán, Afganistán... o cualquiera de los países que ahora se encuentran en el punto de mira? ¿Seremos también solidarios?, porque ¿quién les ha preguntado si están de acuerdo con lo sucedido? ¿Quién les ha consultado si están dispuestos a que sean aniquilados por una venganza absurda? ¿Acaso no necesitaban ayuda aún antes de todo esto?

Ciertamente , hechos como el ocurrido no deben quedar impunes , pero...¿Debe castigarse a toda una clase por la mala acción de un solo alumno?...

Nuria Gª Nogueira és llicenciada en geografia i història per la Universitat de Salamanca.

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