Guerra Civil Espanyola

Mala memòria

René Bru. Rastre de l’entrada del General Yagüe a Valverde de Leganés (Badajoz) amb les tropes mores i legionaris

René Bru. Rastre de l’entrada del General Yagüe a Valverde de Leganés (Badajoz) amb les tropes mores i legionaris

Llegiran en aquestes línies extractes literals de com la maquinaria propagandista de l'exercit colpista relatava l'entrada de les seues tropes a poblacions com el Vendrell o Vilanova en el seu camí cap a Barcelona, exaltant ‘figures' com les del general Juan Yagüe, les faccions mores o els legionaris

Estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado, sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero. Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides.

Max Aub descrivia d’aquesta manera el patiment dels presoners republicans als camps de concentració durant la Guerra Civil. Conscient de l’interès que desperta la fi del conflicte –ara fa 75 anys- a les comarques que dóna cobertura Eix Diari potser sigui necessari desvetllar els infames parts de guerra del bàndol franquista. Llegiran en aquestes línies extractes literals de com la maquinaria propagandista de l’exercit colpista relatava l’entrada de les seues tropes a poblacions com el Vendrell o Vilanova en el seu camí cap a Barcelona, exaltant ‘figures’ com les del general Juan Yagüe, les faccions mores o els legionaris. Deixem, doncs, que siguin els opressors qui relatin les seves barbaritats.

20 de gener de 1939

Hace hoy exactamente cuatro semanas que el Generalísimo ordenó el avance sobre Cataluña, y desde ayer nuestras tropas pisan tierra de la provincia de Barcelona.

Se tiene la impresión de que nuestro dispositivo de ataque se mueve mejor aún que en los primeros días. Hombres y máquinas carburan al cien por cien. Los servicios de Ingenieros realizan verdaderos portentos para que no se detenga un punto esta marcha arrolladora.

Se pasa por encima de todo. Quizá falten aún obstáculos calificados de insuperables por los pusilánimes de acá y los fanfarrones de allá, pero el rodillo está en marcha y nadie puede prever hasta donde llegará si lo empujan los soldados de Franco.

(…) En estas marchas de Solchaga y sobre todo de Yagüe, que recuerdan las del campo de Talavera, de Maqueda y de Ulescas, el enemigo no tiene reposo. Es acosado lo mismo que en una batida montes, envuelto y cazado cuando menos lo espera, como ocurrió a aquella patrulla de dinamiteros que se presenta en uno de nuestros puestos preguntando por el puente que tenían que volar para cortar el paso a los facciosos... que ya habían pasado; o a aquellos otros de un grupo de transmisiones que, enviados por el comisario político, se disponen a instalar un teléfono en el puesto de mando de uno de nuestros jefes.

A retaguardia de nuestras líneas, en todo el frente de 100 kilómetros, el movimiento —y casi el barullo— es inenarrable; pero dentro de aquel desorden aparente, todos los elementos van a sus objetivos y cumplen con su misión.

Los artilleros no dan abasto, porque apenas hacen unos disparos ya palpan el riesgo de que las granadas exploten sobre las fuerzas propias precipitadas al asalto. Arrastran apresuradamente las piezas, las suben a los camiones o las montan en los carros de neumáticos y acuden a nuevos emplazamientos para que no se corte la continuidad y la consistencia del avance.

Intendencia discute con los artilleros acerca de quién ha de tener preferencia en el tránsito de los camiones. Los "comensales" se han adelantado demasiado, una legua quizás, y los rancheros no quieren que se enfríe una pitanza que también coadyuva a la victoria.

Los de transmisiones, con sus carretes y sus cables, enzarzan a otras fuerzas y protestan a su vez. Piden respeto para sus alambres y paso franco para los artilugios misteriosos que dicen forman el sistema nervioso de la batalla.

Finalmente, el puño que machaca, el estómago que sostiene y el nervio que dirige se ponen de acuerdo, y todos hallan acomodo y camino, entre grescas, bromas y cuchufletas, para sostener a la infantería victoriosa.

A Villafranca del Panadés, 11 kilómetros. A Villanueva y Geltrú, 10.

Resumen de la jornada de hoy: 54 pueblos conquistados, liberación total de la provincia de Tarragona, centenares de muertos enemigos, prisioneros hasta sobrepasar la cifra de 50.000 en esta marcha sobre Barcelona, dos compañías íntegras copadas, tres carros blindados, una farmacia completa, un importante depósito de municiones, toda la documentación del Ejército del Ebro y, sobre todo, 1.000 kilómetros cuadrados rescatados para España, la posesión de una de las bases de ataque —Vendrell— y la entrada a los pasillos de Igualada y Manresa.

En todas partes nuestros muchachos adivinan la llanada en donde les espera Barcelona. Sobre esta ciudad y sobre la retaguardia enemiga, al obscurecer, para que puedan ser recogidos sin temor a represalias, nuestra aviación arroja tres millones de ejemplares del manifiesto a los catalanes con que Franco anuncia la inminente liberación de toda Cataluña.

21 de gener de 1939

La actividad de nuestras tropas ha sido en el día de hoy excepcionalmente acentuada en los sectores sur y centro, dedicándose en éste a una acción de desgaste del enemigo, y a la ocupación de importantes comarcas en aquél.

¿Cómo podrán estar tranquilos en Barcelona cuando los propios partes rojos son el toque de alarma? Ayer hablaban de Vendrell, a 55 kilómetros de la capital; hoy hablan de Villafranca, a 35...

(…) El general Yagüe hubo de detener el ímpetu de sus soldados, que durante la mañana avanzaron 12 kilómetros y dieron un salto de 15 en total. En La Marca resistía tenazmente un batallón enemigo: se ordenó una maniobra envolvente, pero, al darse cuenta, los rojos intentaron retirarse a Santa Margarita, donde quedaron copados por los Navarros. En la costa hubo que realizar una operación parecida:

Frente a Cubellas, un importante núcleo enemigo intenta cortar el paso hacia Villanueva y Geltrú y ofrece una resistencia tan empeñada, que nuestro mando se ve obligado a ordenar una diversión hacia el Norte, con objeto de que el enemigo abandone el eje de la carretera. Así engañados los marxistas a media mañana quedaba cortada la carretera entre Castellet y Cubellas, siendo empujado el enemigo con sus máquinas hacia el Norte. Se dio entonces el salto hasta San Pedro de Ribas y quedó dominada Villanueva y Geltrú, en donde no se entró, sin embargo, hasta las primeras horas de la tarde, y a tiempo para retirar algunos cartuchos de dinamita que hubieran destruido totalmente la ya destrozadísima fábrica de Pirelli.

La presa más preciada de los Navarros había sido Villafranca del Panadés, ocupada hacia el mediodía y con tal premura, que pudieron ser libertados 240 presos amenazados de asesinato por los rojos.

Ampliación del Parte anticipado. — En el frente de Cataluña, además de la ciudad de Villafranea del Panadés y de los pueblos citados en el anticipo del Parte, se ha ocupado también la importante ciudad de Villanueva y Geltrú.

Actividad de la aviación. — En combate aéreo sostenido hoy en Cataluña han sido derribados seis aviones rojos, de ellos dos Martín Bomberg, tres Curtiss y un Rata. Nuestra artillería antiaérea ha derribado un Katiuska. Total siete aviones. Ayer fueron bombardeados los objetivos militares del Puerto de Valencia y la fábrica de bombas de Villanueva y Geltrú; en la noche pasada lo fueron otra vez los objetivos militares del puerto de Valencia y hoy lo han sido los del puerto de Barcelona.

22 de gener 1939

El 22 de enero fueron cinco flechas disparadas por el arco de Franco en el viento impetuoso de sus Divisiones, y un colosal ariete desmoronando la muralla inexpugnable de Cataluña por Igualada, San Saturnino de Noya y Sitges. Hubo de ser mucho más fructífero el resultado este día, porque nuestros soldados, desbocados ya en la competencia por llegar primero, parecían juramentados para presentarse como fuera en Barcelona, con objeto de escuchar a los grandes charlatanes de la República; pero la prudencia del mando se impuso.

(…) En la costa, el Cuerpo de Ejército Marroquí, que parece ganar batallas sólo con la fama que le precede, se apodera mediante habilísima y rápida maniobra de las defensas enemigas de Sitges, cuyo puente sobre el Ordal quedó intacto, y de San Pedro de Ribas, ocupado sin resistencia, pues el miedo se encargó de limpiar sus calles de combatientes rojos, que fueron a agazaparse en sus nidos de ametralladoras a las afueras del pueblo.

El general Yagüe, entre bosques de brazos, cantos patrióticos y gritos de aclamación, entró al frente de sus hombres, a veces recibidos de rodillas y premiados con abrazos y besos por aquella población que repentinamente borró de su exterior todo resabio catalanista.

Pero tampoco aquí se pararon las tropas que poco antes del mediodía habían ocupado Sitges. Acompañadas por el gentío hasta las afueras, emprenden la persecución del enemigo, ocupan Punta Ferrosa a las 14, y a las 15 toman posiciones en la loma de San Isidro (200 a 300 metros de altura) a cuatro kilómetros de Garraf, amenazando a Vallcarca.

Al obscurecer se divisan las nubecillas de los antiaéreos de Barcelona en sus disparos impotentes contra nuestros bombarderos, que cortan la huida a los que esta mañana suspendieron el mitin por falta de organización. Siete fueron las incursiones de nuestros aparatos —la última a media noche— que obligaron a la población a vivir tres horas en período de alarma.

La línea defensiva del enemigo, formada por las fortificaciones de Igualada, la Sierra de Garrigal y las posiciones hasta Garraf, es decir la ridícula línea Maginot del coco marxista, resultó ser un sencillo cinturón desbaratado al primer empuje Nacional.

Ahora los rojos afirman que no era allí donde nos esperaban, sino que nos aguardan en la línea del Llobregat, en donde —según dicen sus radios— nos van a dar por el pelo.

(…) Al anochecer, retahílas de evacuados vuelven a las aldeas a donde los soldados de España llevan la paz y la justicia. A nuestra retaguardia, levantando el brazo y mordiendo el sabroso pan de la libertad, afluyen prisioneros desastrados.

Cruzan en sentido contrario tropas de refresco para relevar a los compañeros que acaban de situar las cinco flechas sobre Barcelona, cinco flechas disparadas por Franco y guiadas por los diferentes Cuerpos de Ejército:

- El de Urgel, apoyado en la carretera de Solsona.
- Los del Maestrazgo y Aragón, hacia Manresa, por Rajadell.
- El Legionario, en Piera, hacia Martorell.
- El de Navarra, en San Saturnino de Noya, hacia el mismo objetivo.
- El Marroquí, hacia las Sierras de Garraf.

Todos quieren la gloria de la conquista y el honor de decir un día: "Yo fui de los que entraron en Barcelona.

23 de gener de 1939

(…) Iniciada en las proximidades de San Saturnino de Noya, es completada por otra más al sur, asaltándose la cordillera de Ordal, bien organizada por el enemigo que tenía aquí un baluarte para cortar el paso al Llobregat. Sistemáticamente el ejército rojo va siendo arrinconado hacia el gran foso natural, formado por el río que defiende a Barcelona. No se sabe qué admirar más, si la ciencia militar de nuestros jefes o la ilusión entusiasta de nuestros soldados.

Las fuerzas marroquíes parecen más alejadas del objetivo inmediato; pero, sin duda, celosas por la posición más avanzada de los navarros, en un alarde de noble emulación de sitúan, tras vigoroso e incontenible empuje, en posiciones tan atrevidas y peligrosas, que el parte nocturno decía ignorarlas. Luego se supo que habían rebasado Castelldefels, en terreno despejado, sobre los llanos de Barcelona, dejando atrás los acantilados de Garraf y desmontando la línea de resistencia que precede a la capital catalana. Querían ser los primeros.

(…) Por la costa, una Bandera de Falange va levantando la caza; poco a poco los rojos disimulados en los bosques de pinos y eucaliptos, y apiñados en las Sierras de Garraf, donde está una defensa de valor incalculable para los que aun sueñan con la resistencia, se van replegando.

El atrevido avance hasta Castelldefels es completado por la ocupación de toda la Sierra de Coma Roja (300 a 450 m.), a cuyos pies Garraf espera, sin duda para mañana, la entrada del Ejército libertador.

Para mayor seguridad, algunas de nuestras patrullas han empezado a envolver la villa, estableciendo sus posiciones en el vértice La Pleta, a tres kilómetros al noroeste de Coma Roja.

24 de gener de 1939

El repliegue estratégico del Ejército del Ebro sobre la línea principal de resistencia, que parte del Mediterráneo entre Tarragona y Vendrell y se extiende, en general, en dirección norte y noroeste, hacia los Pirineos, se ha terminado con pleno éxito y ha dado una nueva y brillante prueba de las cualidades militares y de la disciplina de los soldados republicanos.
(…) A la 4.a Brigada, de la 4.a División de Navarra mandada por el general Alonso Vega, cupo la gloria de ser la primera en cruzar el Llobregat, y precisamente en su confluencia con el Noya, es decir en Martorell.

Fue tan arrojada la decisión de estas fuerzas, que sin necesidad de establecer cabeza de puente en la otra orilla, caen sobre Castellbisbal y avanzan con tal rapidez por la orilla izquierda, que ni tiempo dan a los rojos para volar puentes y cortar carreteras.

Paralelamente, y como medida de precaución, recorren algunos destacamentos nuestros la carretera de la orilla derecha. Más abajo, las tropas que vivaquearon en Castelldefels, se incorporan desde el amanecer a la marcha sobre Barcelona, primero con precaución, luego con la carrera del sabueso que acaba de dar con el rastro de la caza.

Es caza mayor la que los observadores acaban de levantar: desde la ermita de San Miguel, en las lomas que preceden a Gavá, y hasta desde la Sierra de Guardia, corre de puesto en puesto la voz: ¡Barcelona!... ¡Barcelona!... ¡Barcelona!... Las primeras luces del amanecer acaban de dibujar la silueta del Tibidabo.

Ara, lluny de les bombes i dels horrors de la guerra, espero encara la localització i apertura de milers de fosses –comunes o individuals-, la reparació moral de les víctimes i dels seus descendents, la desconstrucció del Valle de los Caídos, l’exhumació i confinament de les despulles de Franco i, sobretot, que la dreta espanyola assumeixi la seva herència, deixant d’escudar-se en la democràcia monàrquica de la transició i en què tot allò va ser obra d’un senyor baixet i rodó del que només han sentit ha parlar als llibres d’història. Aquestes carències fa que en ocasions tinguem mala memòria.

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