Conflictes familiars

Abuelos admirables!

Nos queda mal cuerpo pero pasados unos minutos somos capaces de olvidarlo.

Cuando no lo olvidamos, es cuando nos toca vivirlo a nosotros o a persones que quieres, que están cerca o lejos geográficamente pero que conoces y forman parte de tu vida. Pues bien, a mi me ha pasado. Sí, de forma indirecta y no es por ello menos cruel o doloroso.

La muerte vive con nosotros nada más nacer. Y es algo que debemos aceptar y cuanto antes lo hagamos, mejor.

Cuando unos padres pierden a su hijo sin previo aviso, con tanto por vivir, tanto que ofrecer por su pasión y vocación en la enseñanza; el desgarro, la sinrazón, el dolor es incurable. En esos momentos es imposible encontrar paz, sosiego, claridad, solo ves obscuridad. Nada tiene sentido. Estás anulada. Intentas buscar respuestas a tu pregunta; por qué ... por qué ... por qué?

Si a esta situación, añadimos que la pareja de tu hijo se convierte en enemiga sin ningún tipo de explicación; y te odia tanto, tanto que su comportamiento llega al límite de no decirte ni siquiera en qué lugar están las cenizas del difunto, que no es un difunto cualquiera... ES TU HIJO, tu niño, tu amor...quien puede sobrellevar esta situación sin raciocinio. No puedes siquiera hacer un duelo que te dé un poco de paz... llorar y desahogarte conociendo la última morada dónde poder encontrar alivio al dolor.

Si además sumamos que desde el minuto uno de la fatídica noticia, la pareja de tu hijo ha impedido por todos los medios que te comuniques con tu nieto, un niño al que procesas un amor infinito, que le veas, que hables con él, colgándote el teléfono infinidad de veces. Un niño que no tiene todavía la edad de dos dígitos. Un niño indefenso ante una madre manipuladora y fantaseando la realidad a su conveniencia. Sin importarle lo que su hijo necesita para su bienestar emocional que tanto le va a condicionar conforme se haga mayor. Es un aprendizaje de vida. Es como si hubiese sufrido una amputación. Metafóricamente le han arrancando de cuajo sus raíces, parte de sus orígenes, su familia, sus abuelos, sus tios, sus primos...su padre.

Quien puede comprender esta forma de actuar, utilizando a su hijo, ocultándole la verdad, explicándole cosas inciertas. Una madre que supuestamente debe estar falta de cariño, de autoestima, de ignorar la felicidad que te produce hacer la vida más fácil a los demás. Me produce mucha tristeza.

Retomemos a los abuelos, rotos, sacando fuerzas de su propia supervivencia, luchando contra viento y marea por los cauces legales, sin desfallecer porque quieren a su nieto y se preocupan por su bienestar. Sólo quieren disfrutar de ese cariño porque este niño merece saber que su padre ha tenido una familia

Estos abuelos, sin desfallecer y teniendo a la Justicia de su lado, se preguntan cómo pueden ayudar a la que fue pareja de su hijo para que no se sienta tan desgraciada y pueda quererse un poco y así tener capacidad para poder querer a los demás; y sobre todo deje a su hijo libre de estos sentimientos oscuros, dañinos y que no merece sufrir por ello. Ya sabemos que si uno no quiere ni se deja ayudar, no hay nada que hacer.

Esta es una historia abierta, pero que acabará bien por una sola razón. La verdad siempre sale a flote, siempre acaba por descubrirse y este niño que ya no es tan niño la descubrirá más pronto que tarde.

Y por último, una petición a los jueces/zas para que sus resoluciones, y más cuando se trata de niños, se cumplan a la mayor brevedad.

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