-
Tribuna
-
Jero Merino Iglesias
- El Vendrell
- 30-01-2026 14:32
Imatge d'arxiu
En El Vendrell hemos decidido actuar y poner fin a una situación que daña a los vecinos y a las personas más vulnerables
La infravivienda no es solo un problema social: es un negocio ilegal que se alimenta de la necesidad y de la pasividad administrativa. Detrás de muchas situaciones de sobreocupación hay prácticas irregulares, ánimo de lucro y una degradación progresiva de la convivencia. En El Vendrell hemos decidido actuar y poner fin a una situación que daña a los vecinos y a las personas más vulnerables.
Para mí, la infravivienda no es un concepto teórico ni una discusión académica. Es una realidad que se vive cada día en determinados barrios y calles de nuestras ciudades, y que tiene consecuencias directas sobre la convivencia, la seguridad y la dignidad de las personas. La he conocido de cerca, no solo a través de informes o expedientes, sino a través de vecinos de la C/Olm, de la C/Pagesia Catalana y de Carretera de Valls, que durante años han sufrido los efectos de la sobreocupación y de usos residenciales claramente irregulares en su entorno. Son situaciones que generan conflicto, degradación del espacio urbano y una sensación muy profunda de abandono institucional.
Pero esta realidad no se afronta solo escuchando, se afronta asumiendo responsabilidades. Por eso, en esta legislatura he impulsado un refuerzo decidido del departamento de disciplina urbanística, convencido de que sin orden urbanístico no hay convivencia posible ni protección real para las personas más vulnerables.
Conviene decirlo con claridad: empadronarse no legaliza una vivienda ni un uso ilegal. El padrón es un registro administrativo de hechos, no un título habilitante. Cuando se utiliza para blanquear situaciones de infravivienda, no estamos ante un problema social, sino ante un fraude estructural que suele tener un claro ánimo de lucro detrás.
Las primeras víctimas de este fraude son, precisamente las personas más vulnerables. Personas que viven en espacios inseguros, sin condiciones mínimas de habitabilidad, expuestas a riesgos reales. Mantener estas situaciones por miedo a actuar no las protege, las expone aún más y consolida un modelo de explotación intolerable.
Desde los servicios sociales se hace un trabajo imprescindible, pero también hay que ser honestos: los ayuntamientos no disponemos de capacidad habitacional suficiente para absorber de golpe todas las situaciones de infravivienda que aflorarían si se actuara de manera masiva. Pretender lo contrario es trasladar a la administración más cercana una responsabilidad que es estructural y supramunicipal.
Eso no puede servir de excusa para la inacción. En El Vendrell hemos decidido actuar. Poner el foco donde realmente se genera el problema: en el padrón municipal, en las licencias urbanísticas y en la disciplina urbanística. No para perseguir a personas vulnerables, sino para actuar contra los promotores y propietarios que se lucran de la infravivienda, transformando ilegalmente viviendas y degradando barrios enteros.
Esta actuación debe ir acompañada de comunicación clara y firme. Los infractores deben saber que este Ayuntamiento detecta, cruza datos, inspecciona y actúa. Que la infravivienda no es una oportunidad de negocio, sino un riesgo real de sanción, clausura y responsabilidades.
Cuando una vivienda no cumple las condiciones mínimas y debe ser cerrada, la solución no puede recaer solo en los ayuntamientos. La Generalitat de Catalunya y el Estado deben asumir su papel. Reforzar el parque público de vivienda, dotar de recursos reales y revisar el modelo de padrón que hoy facilita la normalización de situaciones ilegales no es una opción, es una obligación.
No quiero que este sea un debate ideológico. La Ley no puede tener excepciones según el barrio ni según la situación personal. Los huecos de impunidad solo alimentan el fraude y la degradación. En El Vendrell hemos decidido actuar: aplicar la Ley sin atajos, sin mirar hacia otro lado y sin permitir que la infravivienda siga siendo un negocio.
A Eix Diari creiem que un periodisme de proximitat, independent i sense pressions és més necessari que mai. La nostra feina és explicar el que passa al teu voltant amb rigor i compromís, però només és possible amb el suport dels nostres lectors.
Si valores la nostra feina i vols que continuem oferint informació lliure i plural per a tot el territori, fes-te subscriptor avui. El teu suport fa la diferència.
Subscriu-te ara!Però si ara no et pots subscriure i vols seguir al dia de les notícies més importants, uneix-te als nostres canals:
Segueix-nos a WhatsApp! Segueix-nos a Telegram!