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Tribuna
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Enrique Chicano
- Bellvei
- 26-05-2026 09:44
Enrique Chicano, portavoz de Treballant per Bellvei-Fic. EIX
Los cargos en asociaciones culturales, vecinales o festivas no son plataformas privadas. Son mandatos de confianza colectiva. Quienes los ejercen lo hacen en nombre de muchos, no en nombre propio
Hay situaciones que, por su naturaleza, merecen ser explicadas con claridad y sin rodeos ante la ciudadanía. No por afán de confrontación, sino porque la transparencia es la base de toda convivencia democrática sana, tanto en el ámbito político como en el asociativo.
Este es uno de esos casos.
Una asociación con 65 años de historia
Las Catifes de Bellvei no son una entidad cualquiera. Con 65 años de antigüedad, esta asociación representa una parte fundamental de la identidad cultural y popular de Bellvei. Generaciones de vecinos y vecinas han dedicado tiempo, esfuerzo y pasión para mantener viva una tradición que trasciende lo meramente festivo: es patrimonio colectivo, es cohesión social, es orgullo de pueblo.
Una institución así merece presidentes que la sirvan con desinterés. Que pongan el bien común de la asociación por delante de cualquier interés personal. Que cuando ocupen ese cargo, lo hagan pensando en los socios, en la tradición y en el pueblo, y no en lo que ese cargo puede ofrecerles a ellos.
El problema: confundir lo propio con lo colectivo
Lo que se describe en el caso de Òscar Ripoll, actual presidente de la asociación, apunta a un patrón que, lamentablemente, no es desconocido en la vida pública: el uso instrumental de un cargo asociativo para construir una carrera política personal.
Concretamente, se señalan los siguientes hechos:
1. La candidatura política como destino, no como sorpresa
Ripoll se habría presentado como cabeza de la lista politica + BELLVEI/ERC aprovechando la visibilidad y la confianza acumulados desde la presidencia de la asociación. El problema no es presentarse a unas elecciones —es un derecho democrático irrenunciable—. El problema es cuándo y cómo se construye esa candidatura.
Según los indicios, los planes políticos estaban trazados antes de la Trobada Internacional de Catifaires, lo que significa que mientras representaba a la asociación en uno de sus eventos más importantes, ya habría estado actuando con una agenda personal paralela, sin transparencia ni comunicación a la junta o a los socios.
2. El tejido asociativo como herramienta electoral
Se señala que Ripoll habría aprovechado el tejido asociativo y la relación con el Ayuntamiento para avanzar en sus objetivos políticos. Esto incluiría:
- Contactos y relaciones institucionales obtenidas gracias al cargo
- Visibilidad pública y credibilidad social derivadas de la presidencia
- Posiblemente recursos, espacios o acceso facilitado por la posición que ocupaba
Cuando esto ocurre, el daño es doble: se perjudica a la asociación (cuyo nombre queda ligado a una operación política sin haber sido consultada) y se engaña a los ciudadanos (que ven en el cargo asociativo una garantía de desinterés cuando, en realidad, era un vehículo).
Una reflexión sobre los límites éticos en el mundo asociativo
Este caso invita a una reflexión más amplia:
Los cargos en asociaciones culturales, vecinales o festivas no son plataformas privadas. Son mandatos de confianza colectiva. Quienes los ejercen lo hacen en nombre de muchos, no en nombre propio.
Usar esa posición para escalar políticamente, sin transparencia, sin comunicarlo a los socios, aprovechando recursos y relaciones que pertenecen a todos, es una forma de traición a esa confianza colectiva.
No se trata de impedir que las personas del mundo asociativo hagan política —todo lo contrario, es enriquecedor—. Se trata de que, cuando se dé ese paso, se haga con honestidad, con claridad y poniendo sobre la mesa la posible incompatibilidad entre ambos roles.
Conclusión: Bellvei merece más
Bellvei es un pueblo con historia, con tradiciones propias y con una comunidad que ha construido, durante décadas, un entramado cultural que es motivo de orgullo colectivo. Las Catifes son parte de ese legado.
Ese legado merece:
- Líderes que sirvan a la asociación, no que se sirvan de ella.
- Transparencia antes, durante y después de cualquier decisión que afecte a la institución.
Los ciudadanos de Bellvei, los socios de la asociación y la tradición de las Catifes merecen respuestas claras. Y Òscar Ripoll tiene la obligación moral de ofrecerlas.
Enrique Chicano
Portavoz de Treballant per Bellvei-Fic
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