Ensenyament

Mensaje en una botella: necesitamos recursos, el barco se hunde y la maestra también

El año que viene seremos todo mujeres al mando del timón. Quiero decir solo mujeres en el equipo directivo de la escuela. Los inspectores y consejeros seguirán siendo mayoritariamente hombres, como hombre fue el profesor más “Bueno” de España. El barco va, no lo negaremos, más o menos a la deriva. Las directrices del alto mando, si bien son claras, dejan mucho margen a la interpretación, o lo que es lo mismo, a la autonomía de centros. Después de reuniones infinitas, abrimos las escuelas con unas condiciones y restricciones que lejos están de lo que, emocional y educativamente, muchos vemos correcto.

Lo que no nos esperábamos es el aluvión de crítica mediatizada, cuando lo que recibimos es el calor de las familias a cualquier decisión que tomemos. Algo no cuadra en esta historia. Justo cuando algunos medios deciden cobrar por artículo, los niños y niñas han pasado de ser criminalizados como posibles “mataancianos” a recobrar de repente algunos de sus derechos. Esto precipita la vuelta a una escuela enmascarada que ni sombra tendrá de lo que fue. Por mucho que lo diga el payaso Tortell Poltrona, desde un anuncio institucional, no podemos recibir al alumnado con una sonrisa sino con una máscara.

Mucho se ha escrito sobre esto. Se ha atacado a una parte y al todo. De poco servirán los ejemplos de maestras que preguntan si pueden quedar en el parque de forma voluntaria con un grupo. Las instrucciones son claras, en la escuela, de uno en uno y con mascarilla (con la excepción de 6o). Todo lo de más se mueve en los resquicios del sistema. Pero el artículo no va de esto sino de un barco que se hunde por la falta de recursos humanos, formativos y materiales. Un barco donde las docentes achican agua con sus propias manos. Un barco cuyo mando medio atrae a pocos/as.

La información está ahí para quien la quiera ver. Paséense por la web del Consorcio de Educación para ver en cuántas escuelas, institutos, ZER, EOI y CFA de Catalunya se buscaba equipo directivo de forma extraordinaria del 30 de enero al 7 de febrero (02/2020-CM en aplicación de los apartados 3 y 4 de la Resolución EDU/3176/2019 de 25 de noviembre) Pasen y vean como en la convocatoria extraordinaria de febrero, se buscaba directores para un año de mandato, en vez de para 4 años. Pregunten cuántos candidatos se presentaron a la dirección de la escuela de sus hijos/as en la convocatoria de noviembre. Atrévanse a preguntar cuánta gente llega directamente de la bolsa de interinos a un puesto en el equipo directivo, jefa de estudios o secretaria. Respiren aliviados, por lo pronto, no puede existir un interino que dirija una escuela. A falta de que un sindicato mayoritario me proporcione  más datos de los que ofrece el Departamento de Educación, les diré algo que para mi es obvio: Casi nadie quiere ser marinero y mucho menos capitán, lo que no quita que el trabajo de marinero de a pie se haga con la rigurosidad que estipulada.

El barco zozobra por la escasez de recursos, ligada a la falta de reconocimiento social; y se hunde cada día un poco más con la campaña de desprestigio instigada desde dentro de la propia comunidad intelectual educativa. Intuimos que nos bajaran de nuevo los sueldos, que la paga.... bien, la paga ya la devolverán cuando puedan; pero por favor, cuando un navío se hunde hasta el capitán achica agua (si no es de los que prefieren desertar). Ya estamos “conformes” en tener “un sueldo de maestro” pero no permitiremos que se ningunee nuestra profesión y con ello los derechos de la infancia.

El barco va a la deriva, puede que se hunda y lanza un mensaje en una botella: “necesitamos recursos, el barco se hunde y la maestra también”.

Pueden criticar lo que quieran o achicar agua, que es donde estamos todos los docentes del país. El sistema no nos cuida. ¿Lo hace la sociedad?  Aún hay esperanza. Cuando llegue la calma y varemos en alguna playa, que vararemos seguro, quizá podamos reconstruir el barco.


@LHMedu





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